EL ARQUETIPO DEL HÉROE

Los héroes, encarnadores de las virtudes divinas, representan en la Psicología de las profundidades al arquetipo del guerrero, la imagen que inspira el espíritu de lucha en cada individuo. En las teologías paganas antiguas, el héroe era el hijo surgido de los  amores entre dioses y seres humanos. Las luchas de los héroes, siempre estuvieron ligadas a las espadas, al fuego, al hierro, de allí que existan conexiones etimológicas entre palabras como: heroísmo, o actividad de los héroes, herida o golpes cortantes hechos con hierro, y Hércules.

Personajes como Hércules, Sansón, los gladiadores, los caballeros, o hasta los superhéroes de la ciencia ficción, demuestran que en la lucha interna del desarrollo espiritual, el peor enemigo es el miedo, o la  sensación amenazante del mundo interno y de la propia impotencia. De  allí la importancia psicológica de este arquetipo, pues en sus momentos  críticos los individuos pueden tomar como referentes comportamentales a sus héroes, guerreros o ídolos, constelado en su inconsciente.

El arquetipo del héroe nos confronta con los miedos internos, con la falta de autoestima, con la falta de fe, y con todos los complejos que debilitan la consciencia. Por lo tanto su acción es sublimadora de la consciencia. Todas las escuelas motivacionales se basan en el uso de imágenes o historias heroicas y  optimistas, su peligro estriba en negar ciegamente la posibilidad desquiciante de la derrota.

En consecuencia la acción del arquetipo del héroe o guerrero interno, unilateral porque si bien ofrece las referencias o virtudes como valentía, coraje, convicción, también desnuda las armaduras creadas por el ego, usadas para escudarse del miedo, de la pena la desesperación, la impotencia que carcomen la integridad psicológica desde el inconsciente.

De ese modo, los comportamientos derrotistas o autoconmiseraciones, las virtudes heroicas o actitudes de valentía, y los escudos o armaduras del ego con los que se esconden las fragilidades del inconsciente giran alrededor del arquetipo del héroe. A nivel terapéutico, el método Simontón ha tenido positivos resultados en el  tratamiento psicológico de leucemia, cáncer y SIDA; su secreto, consiste en despertar el héroe interno.

En 1975 el Doctor Carlos Simontón radiólogo de la Travis Air Force, presentó en un congreso, una técnica de entrenamiento visual o imaginación estilo fantasía dirigida, que estimulaba la actividad inmunológica y auto analgésica del individuo enfermo. La técnica contiene los siguientes pasos: Primero, el paciente ve diapositivas o vídeos de los enfermos recuperados con esta Técnica para aumentar su fe en el método; segundo, el paciente realiza una meditación respirando pausadamente y relajándose con la visualización de imágenes confortables de su gusto, como puertas del sol en la playa o jardines, durante la relajación visualizada, el paciente imaginará su artritis su temor o su enfermedad como un  enemigo interno: nave espacial invasora, caballero negro, tanque de guerra o cualquier forma que le plazca, que será derrotado por su héroe o guerrero interno.

Si es un héroe de cine o televisión se puede adornar la habitación con pósters o afiches del personaje y se puede usar su música identificatoria como complemento a la visualización y hasta sus películas como estímulo si la terapia incluye tratamientos invasivos como los rayos X y la quimioterapia, se las imaginará destruyendo a la enfermedad y revitalizando a las células.

Se dice que la fe puede mover montañas, pero pocos recuerdan que solo los héroes se ganan el derecho a moverlas.

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